13/6/11

Pobre niño Borges



7 comentarios:

  1. Yo sólo puedo decir que Borges es uno de los maestros. Un pobre niño que nunca supo salir de aquel sitio lo más cercano para él a un tumultuoso patio de colegio: una biblioteca. Una entre todas, siempre la misma, con sólo una basta. A veces pienso que cuando se lee un libro, se entra en una multitud parecida a un patio de colegio, o a una conversación sobre la cual, no obstante pueda ser entre dos, resuenan varias voces, todas ellas un libro por sí mismas, como libros abiertos son cada persona. Para concluir, sólo unos versos del maestro:

    "Entra la luz y asciendo torpemente
    de los sueños al sueño compartido"

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  2. un brindis por borges y por todos aquellos fanáticos que mantienen viva la poesía

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  3. Acabo de ver "Man on Wire", siguiendo recomendación de Fernando, donde se confirma lo hablado tantas veces.
    Hacer algo grande, no libresco, no borgiano.
    El funámbulo Philippe cambió su vida y el fiscal retiró los cargos inmediatamente. Así es la vida.
    Vae victis. ¡Ay, de los vencidos!

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  4. Recomendación que hago a todo el grupo. Vean esa película/documental. Es de lo más emocionante que he visto últimamente en el cine.

    Si Sherezade tuviese que contar una historia contaría la Philippe Petit, no la de Borges.
    ¿Cuánta belleza cabe en el cable de un funambulista?
    ¿Te gusta conducir?

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  5. Ricardo Piglia: "Latinoamérica está hoy más cerca de Borges que de García Márquez"
    Artículo completo

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  6. http://www.rtve.es/alacarta/videos/archivos-tema/archivo-antologia-proposito-borges/832241/

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  7. Como prueba de su insaciable y legendario apetito intelectual, Kodama recordó que el escritor “pasó sus últimos días estudiando árabe”. “Él quería que continuáramos nuestros estudios del japonés, pero no encontré ningún profesor a domicilio. Buscando al japonés vi el anuncio de un egipcio de Alejandría que enseñaba árabe. A Borges le animó la idea. Le llamé sin más, sin reparar en que eran las once de la noche, que en Suiza es como las cuatro de la madrugada en el resto del mundo, y le di todo tipo de explicaciones porque no podía tener un no por respuesta. Yo estaba desesperada. Le cité el fin de semana en el hotel. Cuando le abrí la puerta y vio a Borges se puso a llorar. ‘¿Pero por qué no me lo dijo?’, me preguntó entre sollozos. ‘He leído toda la obra de Borges en egipcio’. Yo no le dije nada porque quería que fuera el destino el que decidiera, no quería decirle que las clases eran para Borges, prefería que pensara que yo era solo una señora loca. Aquel profesor le dedicó horas bellísimas en los últimos días de Borges, dibujando en su mano las preciosas letras del alfabeto árabe. Bebíamos té, hablábamos. Lo pasamos divino”.

    Borges murió un 14 de junio de hace 25 años. Y ahora sabemos que entre todos los saberes que se extinguieron con él se contaba también un incipiente conocimiento de árabe.

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