17/5/11




Sé con el frío o el calor, con el hálito, deberíamos haber vengado las muertes pero adoramos el vacío subrepticiamente y con una ortopedia verbal mayor en dimensiones y en predicados que antaño "cuando existían las horcas". El desierto no es el vacío, es el desierto, atrás anaranjado en las palabras de Valente. La idea que se ha hecho el hombre del vacío es la misma con que fustigan las madres a sus niños, amenazándolos con no darles de cenar o con que el coco vendrá por la noche.

"Pero hubo una vez en que no existía nada de esto, una vez en que fuíste libre y salvaje
y capaz de matar." H. Miller.

Asignatura optativa


Tú dices: "Escribo sobre nada; sobre absolutamente nada".
Pero esto es falso.
Tú escribes tu pensamiento, en la búsqueda de temas posibles de escritura.
El tema es la búsqueda de tema y la técnica el monólogo interior.
Algo muy definido.
Nada no.

–Umm, ya... pero casi preferiría no tener que explicarle esto a mi perro. Podría volverse agresivo –dijo Karl Dobermann, reputado criador canino.

16/5/11

Grigori


Grigori tachó la última fórmula de su cuaderno invirtiendo el tiempo suficiente para que no se pudiera leer nada de lo que había escrito. Después cerró los ojos y los apretó con sus dedos. Ya era muy tarde y hacía frío. Sólo en ese instante se dio cuenta de que el televisor seguía encendido.

Al entrar en el salón vio a su madre dormida en el viejo butacón, con la cabeza haciendo un escorzo imposible. En ese momento pasaban un anuncio de teletienda en el que un dóberman rabioso se calmaba inmediatamente cuando su dueño apretaba un botón rojo en un pequeño dispositivo. Sobreimpreso se podía leer “Por sólo 38.50$. ¡Cómprelo ya!”. La luz del anuncio dibujaba sombras siniestras sobre el rostro de su madre.

Se acercó suavemente hacia ella y dijo “Mamá, Mamá. Vamos Lubov despierta, hay que ir a la cama”. Recordó cuando era ella la que tenía que acostarlo separándolo de sus viejos libros de matemáticas. Entonces ella abrió los ojos y con un hilo de voz dijo “Ah mi jaguar, mi pequeño jaguar de huevos de oro. Mi poeta.” Hacía meses que Lubov no decía nada con sentido. Mezclaba recuerdos, lecturas y fantasía.

Una vez que la hubo acostado, Grigori volvió al bureau y escribió en su cuaderno "no es la gente que rompe los estándares éticos quienes se consideran extraños. Es gente como yo quienes son aislados".

Mientras, en el televisor, un tipo cortaba una lata de Coca-Cola con un cuchillo perfectamente afilado.







Psique

No hay dóberman que resista a un mal poeta. Precisamente porque es frágil y sensible, no soporta las relaciones conflictivas, y entonces, solo entonces, puede volverse inestable o agresivo. Achtung!

No deje lecturas prohibidas cerca de su dóberman. No deje que le hablen conductores suicidas o muchachitas espléndidas. Lo mejor para la psique dobermaniana siguen siendo las clases de matemáticas.

AlphaVille



La calle está más relacionada con los desagües y el légamo. El hombre ha salido de la fotografía o simplemente la calle con un impulso maternal ha seccionado ese lado de la foto para ocultar un amante del pasado a su progenie. No habré conseguido reírme lo suficiente y es que dan ganas de reír, cuando la calle Aventt contagia de orina las piernas desnudas de las nenas y sus espléndidos dóbermans se adhieren a cada rincón con sus narices humedas. Esto nutrirá la memoria de la calle, para algún viandante casual. Pero si se trata de encontrarme, yo ya estoy harto de seguir pisoteando la escarcha y trepando las paredes de este lado del extrarradio.



Sin


¿Comenzar? ¿Decir algo? ¿Significar? – Sí, por favor, clama la grada. Explique, identifique, pontifique. – Está bien, pero es que el otro día fui a dar un paseo por los barrios de los trovadores, y conocí a un tipo interesantísimo, llamado Guillermo, Duque de Aquitania, que, sin darme chance alguna, me espetó: “Haré un poema sobre absolutamente nada”. ¿Decir algo entonces? ¿A dónde ir? ¿Cómo continuar el callejeo? Alarmado, me ordené a mí mismo: volver a casa. Ya no saber qué hacer. Sentarse en silencio, levantarse, volver a sentarse, tenderse luego con los ojos clavados al techo. Volver a incorporarse. ¿Y entonces, entonces? Entonces, unas palabritas de Beckett, a ver si hay algo por ahí: “Imposible escribir acerca de”. ¿Por dónde empezar entonces? ¿Qué pretender? ¿Pretender algo de sentido, algo de razón? Vayamos a la música, me dije, oir algo de música. Tal vez probando con la música. Y lo primero que había a mano era John Cage, años atrás, pero sin música: “No tengo nada que decir y lo estoy diciendo, y eso es poesía”. Persistir, seguir, movimiento absoluto, perpetuo, a solas. El viaje de no impacientarse ni siquiera por ser futuro esqueleto. Es habla, esfuerzo, esfuma, espuma, es hipo, hipo, hipo. Se hace camino al andar como si uno tuviera hipo. Persistir, seguir. Pero no, tal vez no. Tal vez mejor sentarse otra vez, estar en calma. Abrupto todo, ya lo sé. Deshilachado. Sin calma. Tarambana. Sobre absolutamente nada. La calma. Sentado. Gracias. Ya estoy sentado.


Y me como un yogur.


14/5/11

Umbral

Bienvenidos a esta deriva, esta escritura andariega, sin propósito más que el de seguir adelante, avanzando en las palabras como quien se interna por las calles de una ciudad, para perderse y deambular. Puedes ir a la deriva de la manera que sea. Ingresa en el río. Ve incluso a contracorriente. Lo importante es que, en base al post anterior, reacciones como mejor te parezca. Total libertad. Deriva Polícroma. Miríadas de derivas.